Christopher tiene 82 años, es un duende. Lo conocí una tarde del 12 de Abril cuando a penas yo tenia 7 años.
Al principio venia por las tarde a jugar conmigo. Pasábamos horas explorando jardines inmensos, dibujando objetos extraños con las nubes, y solíamos sentarnos al filo del mar, tomando helados, esperando los atardeceres. Luego nos volvimos presos del tiempo, y este nos robaba minutos, las tardes ya no fueron las mismas.
Yo crecí, sin embargo Christopher no dejo de visitarme. Así fue pasando la vida, y cada vez sus visitas se acortaban a causa de la monotonía, de la rutina en la que solemos sumergirnos.
Cuando cumplí 20 años, Christopher volvió. Esta vez lo hizo para sentarse cada noche al rincón de mi cama, a contarme las historias que vio vivir a la gente, y me pidió por favor que humildemente las contara a todos esos seres que se hacen llamar humanos. Es por eso aquí estoy, contando las historias de mi duende.
PD: Excusen mis faltas de ortografía, suelo ser muy mala en eso.
Thursday, January 7, 2010
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